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Un día de Bambú River Por Diego Meyer, propietario
"El desayuno reúne bien temprano a pescadores y cazadores en el comedor. Café, jugos, pan casero, medialunas calientes, huevos, cereales, dulces regionales o lo que el huésped nos pida brindarán las energías iniciales para afrontar una mañana de emociones seguras.
Afuera, a pocos pasos, las lanchas esperan con los mejores guías y todo lo necesario a bordo, incluyendo una muy bien provista vianda para el almuerzo y conservadoras con refrigerios variados para que nada falte.
Acto seguido las embarcaciones remontarán el Corriente o enfilarán río abajo para conectar el Paraná. Los paisajes son increíbles. La inmensidad y el silencio de estas aguas asombran. Las carnadas, moscas o señuelos van al agua y la expectativa crece. De repente el inconfundible chirrido de un reel quiebra el momento de aparente calma. Ahora hay tensión y nerviosismo a bordo y el salto de un dorado a metros de la lancha gana la escena.
Al mediodía, un clásico. Descendemos a tierra firma en alguna isla con buena sombra y allí el guía se encargará de acomodar al grupo para el almuerzo, hacer fuego y cocinar, para quien quiera además probar pescado fresco, alguna pieza cobrada en la mañana.
La actividad continúa durante toda la tarde. Podrán combinarse distintas técnicas de pesca y las lanchas recorrerán las distancias que sean necesarias para probar pesqueros diferentes y asegurar buenas capturas.
La cacería: Apenas terminado el desayuno sólo habrá que trepar a las vans que esperan afuera y partir hacia las mejores estancias, lagunas o cotos preestablecidos.
Operamos con los mejores outfitters de la zona, que garantizan el éxito de las cacerías y también proveen, a opción, escopetas y cartuchos. Además de los guías, el servicio incluye transporte a las distintas locaciones de caza, un asistente personal por cazador, permisos de acceso a cotos y estancias, licencia de caza y todos los pertrechos e insumos necesarios –menos armas y municiones que son opcionales- más las conservadoras con refrigerios para cuando se haga un alto al fuego a media mañana. La caza de patos en la zona, de tradición inigualable, es espectacular y recomendada por los más prestigiosos medios internacionales especializados. A partir de un relevamiento previo se organiza la cacería en bañados de un determinado campo o, eventualmente, en lagunas de islas a las que se accede navegando ríos desde la posada misma. Ya en el lugar de tiro, cada cazador es ubicado fuera del alcance de otro, oculto en una caseta preconstruida de ramas y juncos junto a su ayudante -que ubica los señuelos, recarga el arma y recolecta los patos abatidos-. La cuota diaria permitida es de 30 patos por cazador y es común que se logre en media jornada, por lo que a la tarde, luego del regreso a la posada para el almuerzo y descanso, en lugar de continuarse con patos podría programarse media jornada de cacería de perdices.
La perdiz se caza con la ayuda de perros y personal de apoyo en estancias cercanas relevadas y el límite diario fijado es de 10 perdices comunes y 2 martinetas coloradas -vedadas en el resto de las provincias del país- por cazador. Esta modalidad es quizá la de mayor arraigo en el país y en algunos países de Europa y brinda el plus de poder observar el trabajo de perros entrenados para ubicar las presas, señalarlas al tirador, hacerlas volar y recuperarlas desde el lugar del derribo. La caza de palomas y tórtolas es imperdible y no tiene restricciones por considerarse plaga y es tal su población que resulta habitual que los guías con los que operamos garanticen entre 1000 y 2000 disparos por jornada, posibilidad que casi en ningún otro lugar del mundo puede darse. En lo que respecta a caza mayor, organizamos junto a los dos mejores operadores de caza especializados de la zona –que además proveen armas y municiones a opción- cacerías de jabalí –diurna o nocturna, recorriendo campos con monte en camionetas o a caballo, con o sin perros-, ciervo axis, antílope negro, corzuela parda y búfalos. Garantizamos el éxito de las salidas. Tanto para la pesca como para la caza habitualmente la jornada de aventura culmina al atardecer, cuando es tiempo de regresar al lodge.
El tiempo del relax: Presenciar las espectaculares puestas de sol sobre el río desde el deck o la piscina es el primero de una serie de placeres a disfrutar en la posada. Luego de un día pleno de actividad física y excitación no hay nada más relajante que un baño en la pileta, una ducha caliente o una sesión de masajes en la terraza.
Después vendrá el momento de reunirse frente a la barra del bar y saborear una picada criolla acompañada de excelentes tragos y buena música. Las anécdotas aún frescas de la jornada surgirán solas mientras el personal prepara la mesa y la comida de la noche, que podrá incluir, a pedido de los huéspedes, las capturas del día. Alguna de las noches de estadía queda reservada para nuestro tradicional asado. Para acompañar cada plato ofrecemos una selección de excelentes vinos argentinos o si se prefiere, cervezas y refrescos. Otro ‘clásico’ en invierno es la sobremesa con café o licores en los sofás junto al fuego. |